Cómo mantener en forma los músculos de tu cuerpo

Uno creyendo que necesita cardio cuando deberías de estar ayudando a tus músculos ¡a sostener a tu cuerpo!

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Tenemos más de 600 y el 40% de nuestro peso corporal viene de ellos. Cada uno está compuesto por tejido elástico que conforma miles de músculos chiquititos que componen otros más grandes. Cada fibra está manejada por un nervio que hace que se mueva y para eso necesita que comamos para convertir los alimentos en combustible (como hablamos en el artículo del metabolismo).

HAY QUE ALIMENTARLOS

Cada músculo, sin importar qué tipo de fibras tenga, necesita varios nutrientes específicos para accionarse y relajarse, generando algo complejo llamado la bomba sodio/ potasio. Esto, en resumen, quiere decir que para que un músculo se acorte o active necesita que entre el sodio a las células, que entre una molécula de calcio para mantener la contracción (especialmente en el cardiaco) y que entre el potasio para relajarlo.

Es por esto que el desnivel de minerales, como la baja en el potasio, provoca que el músculo no se pueda relajar, generando los famosos calambres.

ELECTRICIDAD, CUANDO TÚ TE MUEVEEES

Los músculos también tienen una especie de “tejido” o entrelazado, que cuando se activa uno, se activa un grupo completo para llevar a cabo el movimiento. De hecho, esto genera que cuando un músculo está desactivado neurológicamente, otros puedan suplirlo y tú ni siquiera lo notarás a menos que haya un desbalance importante.

Así es, los músculos funcionan gracias a un impulso eléctrico que les envía el sistema nervioso. Sale del cerebro a través de la médula espinal y se distribuye hasta el músculo específico gracias al nervio periférico o raíz nerviosa. A diferencia de cuando checamos un reflejo, este impulso va de donde se hace el estímulo a través del nervio, a la médula y regresa, no sube al cerebro.

SI NO SE USA SE ATROFIA 

Es muy importante, cuando hablamos de los músculos y sus funciones, saber qué necesitamos para activarlos de forma más intensa como es hacer un deporte o algún ejercicio.

¿Estirar o calentar? Primero que nada necesitamos activar el sistema circulatorio para lograr no solo llevar los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento, sino también lograr una dilatación de las arterias y una autorregulación en el cambio en la tensión arterial. Así que primero es importante calentar, que se traduce en movernos de forma activa para generar todo este proceso, que nosotros sentiremos como calor, literalmente tienen que darte ganas de quitarte la chamarra. Y luego está el estiramiento, es elongar las fibras musculares de forma específica para lograr una relajación adecuada, no lo hagas de forma forzada y menos con ayuda de alguien, no quieras tocarte las puntas de los pies si no te puedes ni amarrar las agujetas sin sentarte. Es importante estirar, puedes hacer algunos ejercicios antes de dormir, pero especialmente tienes que hacerlo al terminar de hacer ejercicio. 

¿QUÉ PODRÍA SALIR MAL?

Entre otras cosas, los famosos calambres, que se dan por falta de potasio o magnesio, deshidratación y algunos desórdenes metabólicos. Si te pasa mucho, come plátano antes de hacer ejercicio.

Por otro lado, están las contracturas musculares. Tienes que saber que no se dan por “generación espontánea”. Estos dolores siempre nos están indicando algo y aunque el estrés es un detonante o agravante, muchas de las contracturas son como frenos de emergencia para disminuir el movimiento de una región porque si no limitaran la zona, en muchos casos el daño en el cuerpo sería mayor.

El intentar dar un masaje o estirar una zona con una contractura muscular no siempre es la mejor idea, a menos que lo haga un especialista porque cuando es una reacción del cuerpo para proteger, como la mayoría, puede aumentar la inflamación.

Los músculos nos dan estructura, estética, función de movimiento, de límites en el movimiento y de protección, especialmente cerca de la columna vertebral. Si alguna región a nivel sistema nervioso está irritada, puede empezar a transmitir una señal alterada o fuera de lo normal, desde un calambre hasta una contractura, falta de sensibilidad, sensibilidad alterada, dolor, falta de fuerza o reacción, etc. Es importante analizar la causa para tener el tratamiento correcto o evitar lo que está causando esta reacción.

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