¿Por qué tus hijos deben creer en Santa Claus y los Reyes Magos?

Si nos vamos a la verdad absoluta, hacerle creer a tu hijo en Santa Claus o los Reyes Magos es una mentira blanca, pero como muchas otras cosas de la infancia, vale toda la pena

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Por Daniela Bosch

Desde hace siglos, los niños de todo el mundo han puesto su fe en el Viejito Pascuero, Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás. Se dice que esta figura fue inspirada en el obispo cristiano San Nicolás de Myra, que vivió en el siglo IV en Turquía y se hizo famoso por entrar a las casas de gente de escasos recursos a poner en los calcetines (que colgaban en la chimenea para que se secaran por la nieve) bolsas llenas de monedas de oro. Así, con algunas adaptaciones culturales y hasta convirtiéndose en imagen de refresco, Papa Noel ha conquistado los corazones de millones de niños a lo largo de la historia. Y por eso lo amamos.

PARA EMPEZAR… ¿ESTÁ BIEN QUE CREAN?

Uno de los beneficios (y también perjuicio) de ser niño es la inocencia que te permite creer en cosas inimaginables: desde un amigo invisible, un ratón de los dientes, monstruos debajo de tu cama y hasta en que un señor barbudo entrará a tu casa a escondidas para dejarte regalos y unos días después, si tienes mucha suerte, tres señores te van a traer desde lejísimos todavía máaas cosas.

Son la inocencia y la imaginación las que juegan un importante papel en la creencia de Santa Claus y los Reyes, como todas las que van más allá de lo que podemos ver y entender, depende de la persona que cree y la gente que la rodea, es decir, de tus hijos y de ti. Cabe resaltar que no existe evidencia científica que demuestre que creer en Santa o los Reyes y luego descubrir que son falsos sea de alguna manera traumático para los niños o que produzca un problema de confianza con sus padres. Así que si para ti y tu familia no genera ningún problema la figura de Santa Claus, mucho menos habrá un eventual problema con tu hijo.

TRAE MÁS QUE REGALOS

Entrevistamos a la psicoterapeuta integral infantil experta en desarrollo emocional, Carolyn Young, para conocer los beneficios de que tus hijos crean en Santa (y los Reyes Magos, el Niño Dios, el Ratón de los Dientes y demás personajes):

  • Fomenta la imaginación y creatividad de los niños
  • Continúa y mejora las tradiciones familiares
  • Genera recuerdos positivos de la infancia Impulsa a que los niños conozcan más el mundo
  • Con el tiempo, adquieren la capacidad de diferenciar entre eventos fantásticos e imposibles de eventos que sí pueden suceder en la realidad
  • ¡Y los juguetes!

¡NOS CACHARON!

Cada niño va a decidir cuándo dejar de creer. Esto va de la mano con su desarrollo mental, pues entre los siete y once años comienzan a utilizar su lógica, resolver interrogantes y cuestionarse todo acerca de lo que los rodea y muy seguramente se preguntará cómo alguien puede viajar alrededor del mundo en una sola noche dejando juguetes en cada casa. Así que cuando tu hijo te cache o llegue a preguntarte si Santa existe, lo que nos recomienda Carol Young es: 

1. Explora qué sabe exactamente tu hijo cuando pregunta si existe, para que a partir de eso le respondas. Por ejemplo, si cacha los juguetes escondidos, pero no tiene idea de nada y es aún pequeño, puedes salvar la situación diciendo que te pidieron ayuda. Pero si ya es más grande y llega con toda una investigación respaldada por sus amiguitos de la escuela y Wikipedia, es hora de hablarle con la verdad.

2. Si ya no hay vuelta atrás, para calmar su inconformidad puedes contarle el origen histórico de la creencia, por qué como mamá o papá consideraste que era bueno que él tuviera esta ilusión y recordarle que los buenos momentos que vivió abriendo sus regalos serán memorias para toda su vida.

3. Si quien se entera es el hermano mayor, conviértelo en cómplice para que la ilusión y felicidad continúen con sus hermanitos

4. Aceptémoslo, uno de los aspectos más dolorosos de enterarse que no existe, es pensar que ya no vas a tener regalos. Por lo tanto, una vez que tu hijo lo descubra, dale paz y dile que eso no va a cambiar

5. Y, lo más importante, genera empatía: cuéntale que tú pasaste por lo mismo cuando eras chico y, si es necesario, explícale cómo te enteraste y algunas anécdotas de tu experiencia con Santa y los reyes 

TAMPOCO HAY QUE ABUSAR 

Santa te está viendo que amenazas a tus hijos con que no les va a traer nada, ¿eh? Y aunque puede ser una forma muy eficaz de que dejen de portarse mal, el típico “Santa Claus te está viendo” no es muy recomendable a la hora de educar a tus hijos.

En primera, usar al viejito para amenazarlos no es útil todo el año; ¿cómo vas a atemorizar a un niño en febrero con algo que llega hasta diciembre?

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