¿Pooor?
Por: Berenice Villatoro
Si te estás preguntando por qué todo el mundo habla de esto, ahí te va la voladora.
Lo que debes saber es que es un patrón climático natural que se caracteriza por temperaturas más frías de lo normal en la superficie del océano Pacífico, específicamente en la región central y oriental, lo que genera un montón de cosas a su paso. Te explicamos qué significa y cómo te afecta el Fenómeno de la niña.
Es por eso que este fenómeno está asociado con cambios en los patrones de vientos atmosféricos y en la circulación oceánica, lo que sí o sí, afecta todos los climas del mundo.
Lo que realmente pone los pelos de punta de este fenómeno, es que los vientos alisios (son los vientos que transporta el calor desde las zonas ecuatoriales hasta las subtropicales y reemplazan el aire caliente por aire más frío) que soplan de este a oeste a través del océano Pacífico se intensifican, lo que provoca un aumento en la evaporación del agua y un enfriamiento cañón de la superficie del mar.
Obviamente los efectos de La Niña son totalmente distintos de un lugar a otro, pero en general, puede provocar sequías en algunas regiones, inundaciones en otras, cambios en los patrones de temperatura y lluvias infernales en varias partes del mundo.
El Fenómeno de La Niña está asociado con sequías en algunas áreas y un aumento en las lluvias en otras partes, de acuerdo con el Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos.
En su reporte, se ha dicho que existe un 55% de probabilidad que en los mesez de junio y agosto tengamos huracanes que podrían afectar a los estados del Pacífico, sobre todo a Baja California Norte y Sur.
Ahora bien, según estos expertos, para julio y septiembre vamos a tener unas sequías de locura, lo que hará que haya mucha escasez de agua y de alimentos, no sólo en nuestro país, sino en casi todo el mundo.
Es por eso que nos urge un chorro que hagamos conciencia y aprendamos a usar con responsabilidad el agua desde este momento, para que cuando llegue La Niña, no nos agarre desprevenidos y no la pasemos tan mal.
Por: Berenice Villatoro