Vive de lujo sin el reflujo

Si has estado en tu sillón echado y de repente sientes en la garganta las carnitas que te empacaste hace un rato, tienes reflujo. Como tu esófago no está preparado para recibir la acidez que viene del estómago, se quema. Evítalo para que no tengas que dormir sentado el resto de tus días

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Por Diego Angulo

Tu esófago está hecho para que la comida pase hacia abajo, no hacia arriba. Cuando los ácidos del estómago se regresan frecuentemente, el esófago se va quemando y tú empiezas a sentir esa acidez como si un dragón te estuviera echando fuego a la boca del estómago. El primer error que cometemos con este sentimiento es ir al otorrino a que nos cheque la garganta, cuando, el verdadero problema es que el ácido te está llegando hasta la garganta, quemando la laringe y la faringe. Si además le agregas tener síntomas de gripa y te dan medicina para estos, es todavía peor porque estás dañando más el estómago con tanta cosa.

El esófago es un tubo de alrededor de 30 cm cuya función es pasar alimentos y líquidos hacia el estómago. O sea, es un tubo de transporte que empieza debajo de la garganta y de las cuerdas bucales y termina en donde empieza el estómago. Lo que pocos sabes es que en la unión entre el estómago y el esófago está un músculo que se llama esfínter esofágico inferior. Su labor, que no controlamos conscientemente, es abrirse cuando viene la comida y cerrarse la mayor parte del tiempo para que no se regrese nada. Cuando algo no anda bien, puede ser la tan famosa y tan conocida hernia hiatal. Cuando la tienes, el estómago sube un poquito hacia arriba del diafragma, entonces la función del esfínter, de esa compuerta, se pierde y el mecanismo anti reflujo más importante que tenemos se pierde. Lo que no sabemos es por qué deja de funcionar la compuerta, pero sí sabemos que le pasa a gran parte de la población.

Lee las señales:

  • dolor en el pecho
  • infecciones recurrentes del oído
  • asma
  • faringitis
  • laringitis
  • dolor torácico
  • tos crónica
  • desgaste de dientes
  • no percibes los sabores
  • mal aliento
  • eructas mucho

Su mejor escenario
Gravedad: el reflujo es un tema mecánico, si cenas y luego luego te acuestas, favoreces la gravedad y que aumente el reflujo. Por eso muchas personas que lo padecen, despiertan con ronquera, flemas, porque en la noche es cuando más reflujo puede haber. Lo que recomendamos es que suban la cabecera de la cama, los mismos pacientes se dan cuenta de que cuando están sentados mejoran mucho y duermen con cinco almohadas, prácticamente sentados para evitar el reflujo nocturno.

Kilitos de más: pasa un poco lo mismo que con las embarazadas, cuando tienes mucho aumento de peso, la presión del abdomen aprieta el estómago y se regresa mucho más fácil la comida. Si tú bajas de peso, baja el reflujo. El sobrepeso no ayuda porque la grasa abdominal aumenta la presión en el estómago, lo oprime y, ahora sí que por física, se regresa lo que ingieres.

Comer como mexa: comer demasiado chocolate, el café, el alcohol, el cigarro, todos los irritantes como salsas picosísimas y los condimentos, etc, aumentan la acidez en el estómago y por lo tanto, a la hora de subir, quema más.

Esa tosecita: al tener reflujo y tener la garganta irritada, también se irritan los pulmones. De hecho, hay neumonías por reflujo y esto es porque se regresan los ácidos y se van a los pulmones. Entonces se irritan los bronquios y como su mecanismo de defensa es generar moco, se producen muchas flemas. ¡A pesar de que parece, no se trata de una infección de garganta!

DE MAL EN PEOR

El reflujo es causa de cáncer de esófago. Entonces hay que estar monitoreando. Como cualquier cicatriz, el esófago se puede ir estrechando y el paciente empieza con problemas para deglutir, para tragar. Hay que evitar ese tipo de complicaciones del reflujo y en caso de presentarse hacer los estudios pertinentes y nunca automedicarse. Hay muchos datos de alarma que conocemos nosotros, tienes que estudiar al paciente, no puedes dejarlo con omeprazol diez años, obviamente sí se va a sentir mejor pero sí hay que tratar de evitar las complicaciones.

NO TODO LO QUE ARDE

No todo reflujo requiere una endoscopía inmediatamente, recuerda que en la medicina no hay recetas de cocina. Muchas veces el tema del reflujo también se asocia con colitis, con síndrome del intestino irritable, generalmente el paciente se inflama y se distiendo y eso puede llegar a favorecer el reflujo pues aumenta la presión y por más omeprazol que te tomes, realmente no estás atacando el problema.

La solución tampoco es la operación de la hernia hiatal, porque lo que hacen es reconstruir el esfínter esofágico interior, entonces tiene que estar hecha por alguien con experiencia, porque si te lo dejan muy apretado después no puedes comer bien. Hay que tomarlo con reserva. Lo que hacemos principalmente es tratar de enseñar al paciente las medidas higiénico dietéticas, o sea, bajar de peso. De verdad, ayuda muchísimo, a lo mejor bajan un par de kilos y el reflujo desaparece complemente. Desayunar, comer y cenar, ordenarse en las comidas. Los ayunos, tan de moda, aumentan la acidez porque no se regula el PH.

La pHmetría es el mejor estudio en el mundo para saber si hay reflujo, sobre todo cuando hay síntomas como tos crónica, esas sensación de cuerpo extraño en la garganta, que todo el tiempo sientes como si tuvieras algo atorado, y te la pasas aclarándote la garganta todo el día. Este estudio es un poco incómodo porque ingresamos una sonda muy delgadita por la nariz y ponemos un sensor de pH en el esófago 5cm por arriba de la unión del esófago con el estómago y durante 24 horas estamos midiendo qué se regresa, si es acidez o si es gas, en fin, esto nos ayuda mucho a dar con el diagnóstico perfecto y claro y el medicamento correcto.

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