La maldita incertidumbre

El común denominador de la situación mundial que estamos atravesando hoy en día es la incertidumbre

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Al definirla entendemos que es básicamente el no tener certeza sobre algo. Entre más seguro te sientas, mejor podrás resolver lo que se te presente en la vida, revísalo en retrospectiva, cualquier situación a la que te hayas enfrentado la cual “ya conocías” o bien, “ya sabías a lo que ibas” aunque hubieras tenido nervios de hacerlo, al menos había una parte de la fórmula que te daba cierta seguridad y por lo menos te podías sostener de eso.

Tener certeza de algo, por mínima que sea, te da seguridad y la sensación de poder resolver. Por el contrario, la incertidumbre nos genera angustia, que viene de “angosto”, reducido, es algo que se “achica”. Y la angustia es un temor a lo inesperado. El temor a fallar es algo que nos persigue prácticamente todos los días, si no me crees, haz la labor de recordar solo el día de ayer. Por ejemplo, alguien en el trabajo que pueda pensar “si no hago mi mejor papel en esa junta, a lo mejor no me dan el puesto que quiero o van a pensar que soy un tonto y que otra persona es mejor que yo”, o la mamá que pueda ser muy tolerante con sus hijos por temor a que sea demasiado estricta con ellos y eso haga que sus hijos no la vayan a querer.

El tema está en que si no logramos controlar y administrar la incertidumbre, estamos destinados a vivir en el temo y la angustia de manera permanente. La realidad es que la incertidumbre es de las únicas constantes en nuestra vida, y no la puedes desaparecer, pero sí podemos trabajar de diferentes formas, para que al menos podamos sentirnos menos angustiados ante ella.

VARIAS RECOMENDACIONES

Controla tu mente con los ¿y si…?
A veces la mente pareciera una máquina loca que lo único que genera es pánico y estrés. Entonces usémosla a nuestro favor. Lo que hace la mente es divagar e irse a posibles escenarios que no sabemos si pueden pasar o no, pero solo de pensar en ellos nos angustiamos, así que toma nota y analiza si serías capaz de resolver las situaciones que se aparecen. Seguramente tu mente va a comenzar a prodcuri los muy conocidos “¿y si…?”, es decir “¿Y si me dicen que saque el reporte de resultados y no lo tengo?” o “¿y si me piden que hable en inglés todo el tiempo y no sé hacerlo bien?”, “¿y si me ganan los nervios y hago alguna cosa tonta?”. El listado de “¿y si…?” puede ser interminable, pero el secreto es que no los tomes a la ligera, anótalos y revisa cada escenario, y prepárate hasta donde puedas para ese posible escenario. A lo mejor dices, “no tengo forma de prepararme, no sé hablar inglés y si me lo piden no lo voy a poder hacer”, pero abre tu mente a otras posibilidades como por ejemplo, hablar con quien te invitó y decirle que tún o te sientes cómodo hablando en inglés y que se lo comentas por si hay algo que se pueda evitar. De cierta forma, el usar esos “y si…” como un preparativo para algunos escenarios desconocidos, te ayudará a poder buscar algo seguro.

Estar pendiente pero no obsesionarte
La incertidumbre es algo permanente en nuestras vidas. Entre más atención le pongas más grande se va a hacer y más angustiado te vas a sentir, entonces limitémosla. ¿Cómo? Sabiendo que habrá cosas que puedan suceder pero no vivir pensando en esos escenarios que probablemente solo vivan nuestras mentes y no van a pasar. Enfoca tu atención a las cosas con las que hoy tienes certidumbre y seguridad. Te pongo un ejemplo, una mujer que viva con la eterna incertidumbre de que la vaya abandonar su esposo, que en lugar de disfrutar su presente con él y la historia que hoy pudiera tener en su matrimonio, solo ponga atención al escenario en que la deje. Si en el día a día esa mujer solo reacciona a su entorno con angustia a ese temor, probablemente su temor más grande se va a volver realidad, porque su esposo comenzará a sentirse incómodo en la relación. Moraleja: es importante estar atentos a nuestras incertidumbres, pero solo de manera precautoria, no las llevemos a la vida.

Mi última reflexión al respecto es a través de compartirte un dicho que se entiende desde los textos védicos, donde se traduce muy bien cómo la incertidumbre nos causa preocupaciones.

“¿Tienes alguna preocupación en tu vida? Si tu respuesta es NO, entonces ¿por qué te angustias?…

¿Tienes alguna preocupación en tu vida? Si te respuesta es SÍ, te pregunto, ¿puedes hacer algo al respecto? Si tu respuesta es SÍ, entonces ¿por qué te preocupas?…

¿Tienes alguna preocupación en tu vida? Si tu respuesta es SÍ, te pregunto ¿puedes hacer algo al respecto? Si tu respuesta es NO, entonces ¿por qué te preocupas?…”

Lo que nos hace reflexionar esta serie de preguntas es que muchas veces la incertidumbre nos la genera nuestra necesidad de querer controlar las cosas y a las personas, lo cual es una fantasía. Entonces, usemos la incertidumbre más bien como aliada, sobre todo en estos tiempos tan cambiantes donde lo único seguro es la misma incertidumbre.

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