La diferencia entre las personas que cumplen sus metas diarias y las que no

¿Cuántas veces llegas al final del día sintiendo que no cumpliste con todo lo que querías hacer? Desde algo pequeño, como un platillo que llevas semanas planeando, hasta terminar un proyecto de la oficina. La mayoría de nosotros no cumple, pero ¿por?

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¿Cuál es la diferencia entre las personas que logran alcanzar sus metas diarias y aquellas empantanadas en decisiones contrarias a sus aspiraciones? La respuesta es sencilla: formación de hábitos a través de la rutina.

PORQUE LA RUTINA SÍ IMPORTA

Mantener rutinas tiene una fuerte conexión con nuestro estado de ánimo; particularmente, durante esta pandemia las rutinas nos ayudarán a incrementar la sensación de autocontrol, autoeficacia y autosatisfacción, y resultarán ser un factor de protección para la salud mental. Investigaciones recientes demuestran que una rutina puede ayudar a mejorar la vida de personas que viven con déficit de atención, insomnio, depresión y hasta bipolaridad.

Y bueno, ¿por qué entonces se vuelve tan difícil lograr mantener rutinas? La respuesta también es relativamente sencilla: la mayoría no hemos desarrollado la capacidad de tolerar actividades que no resulten en recompensas inmediatas o, al menos, a mediano plazo.

Llegado hasta este punto, hay una noticia buena y una mala. La buena es que todos, a cualquier edad, tenemos la posibilidad de comenzar a crear las rutinas que nos llevarán a internalizar hábitos constructivos; la mala es que no podremos hacerlo si pretendemos evitar el malestar que conlleva postergar la inmediatez.

ESTO TE VA A AYUDAR A EMPEZAR

DEFINE UN OBJETIVO: Contesta las siguientes preguntas: ¿qué deseo hacer y para qué?

PROGRAMA TUS ACTIVIDADES: Anota en una agenda tu rutina respondiendo las siguientes preguntas: ¿dónde lo haré?, ¿qué días y cada cuándo?, ¿a qué hora y cuánto durará la actividad? Para que tu plan tenga la mayor probabilidad de éxito, comienza por metas pequeñas y desde tu desempeño real actual, no desde donde “deberías estar”. Ve aumentando la dificultad gradualmente una vez que hayas dominado este nivel.

EVALUACIÓN DEL PLAN: Al finalizar la semana examina si el plan funcionó y plantea una nueva rutina siguiendo estos mismos pasos; si no se logró la meta, analiza qué aspectos no favorecieron su ejecución, corrige el plan y hazlo de nuevo hasta dominar el nivel. Sabrás que has logrado formar un hábito cuando lo realices de forma autónoma y por convicción. 

Acuérdate de que todo lo que hagas lo estás haciendo porque es necesario para lograr un objetivo más grande y que el tener claro lo que sigue después de cierta actividad te da certidumbre y te ayuda a saber que eso que te pesa, eventualmente pasa y llega algo más placentero como la hora de la comida o de dormir. Además, el tener una lista con tus tareas reduce el estrés porque tienes el control de lo que hay que hacer y no te abrumas.

¡LÓGRALO!

  • Sin importar cómo te sientas en ese preciso momento, tienes que hacer la actividad que te toca
  • Evita poner demasiadas metas al mismo tiempo
  • Plantea objetivos realistas, evita autosabotearse poniendo metas poco alcanzables y sobre exigentes
  • Céntrate en los resultados positivos, no en los negativos
  • Olvida el pensamiento de “todo o nada”, si al finalizar la semana no lograste el “éxito impecable”, reconoce lo que sí lograste y vuelve a comenzar

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