Inciertos pero felices

Existe una correlación entre felicidad e incertidumbre y curiosamente es una positiva, porque cuando una se incrementa la otra disminuye

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Normalmente y en tiempos como los que estamos viviendo, crece mucho la incertidumbre y la felicidad tiende a bajar. Y es verdad que en tiempos en donde hay poca incertidumbre, la gente se siente más feliz, específicamente en la cultura occidental.

¿Es posible ser feliz ante la incertidumbre? ¡Por supuesto!

Primero aclaremos que hay tres maneras de pensar la realidad: la primera es de acuerdo a nuestro pasado, la segunda de acuerdo a nuestro futuro y la tercera de acuerdo a nuestro presente.

Normalmente al pensar en nuestro pasado, nos vienen a la mente cosas que no podemos cambiar y cuando tenemos pensamientos, sensaciones o emociones negativas sobre aquello que pasó, sentimos mucha nostalgia. Las personas que suelen vivir en el pasado, en su pasado, cuando tienen emociones negativas descansan en la nostalgia.

Las personas que viven en el futuro, en las cosas que van a pasar, lo que sienten es angustia, esa esa la sensación predominante. La incertidumbre se estaciona mucho más en el futuro que en el pasado porque no hay mucho de qué angustiarse de lo que ya pasó, no hay mucha incertidumbre en el pasado, pero sí la hay sobre el futuro.

Como ya sabemos lo que pasó anteriormente, recalquemos que los únicos dos tipos de incertidumbre que existen son la del presente y la del futuro. Vamos a concentrarnos en la del presente para responder a la pregunta de si es posible ser feliz ante la incertidumbre. Sí lo es, pero solo si es incertidumbre sobre el presente porque querer sentir felicidad cuando nuestras emociones están en el futuro, es casi imposible. En cambio, si mi emocionalidad está en el presente, ustedes se preguntarán, pero ¿qué tipo de incertidumbre puedo sentir en el presente? Por ejemplo, yo ahorita mismo puedo sentir incertidumbre porque no sé si va a empezar a llover o no, pueden pasar muchas cosas a mi alrededor pero son cosas que no amenazan mi vida. Cuando la incertidumbre está relacionada con el aquí y el ahora, mi felicidad puede estacionarse ahí, porque no hay muchas amenazas, si abres la puerta no se te va a aparecer un tigre y te va a comer, no te va a partir un rayo, no te va a caer un avión en la cabeza, todas esas cosas pueden pasar en el futuro, pero en tu presente es muy poco probable.

Cómo se vive y se acepta
Viviéndola en un presente cotidiano. Concentrándome en vivir en el presente, en donde yo no tengo comprado lo que va a pasar, yo no tengo seguridad de lo que me va a suceder en este momento, pero sé que la mayoría de esas cosas no me amenazan. Respiro, me puedo dormir, puedo despertar, puedo comer, es decir, las cosas básicas para sobrevivir. La mayor parte del tiempo, la mayoría de los seres humanos estamos en entornos bastante seguros. Ahora, ¿estoy seguro de que así voy a estar siempre? No, no estoy seguro, pero es una incertidumbre con la que puedo estar tranquilo.

Normalmente los seres humanos, porque así sobrevivimos, estamos enfocados a las amenazas que pueden acabar con esta vida, porque eso nos ha hecho sobrevivir durante miles de años. No estamos acostumbrados a enfocarnos en nuestra abundancia, en las cosas que nos dan placer o nos ayudan a sentir las cosas hermosas en la vida, simplemente no estamos diseñados para eso. Entonces nos pasamos todo el día enfocándonos en el vaso medio vacío cuando tenemos todas las herramientas para concentrarnos en el vaso medio lleno y una forma de hacerlo es pensar en todas aquellas cosas que sí tenemos, no en todas las cosas que nos faltan. Incluso si nos enfocamos en la abundancia que tenemos alrededor, en las cosas que sí tenemos, podemos estar en mejores condiciones para lidiar con el momento que estamos atravesando.

Y es más, me atrevo a decir que la seguridad con la que vivimos en realidad es una ilusión, Es decir, tantas cosas que pensamos que son seguras, en realidad no los on, así que es mucho mejor acostumbrarnos a la idea de que muchas de esas cosas que pensamos que son seguras en realidad son grandes regalos que nos da la vida y hay que tomarlos como eso. Si lo vemos así, el día en que no lo tenemos, no pasa nada, no le reclamamos a la vida, no nos amargamos. Para finalizar repito que la seguridad con la que nos manejamos muchas veces es una gran ilusión, entonces enfoquémonos en lo que sí sabemos y tenemos.

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