Factor Figueroa: El ritual

Tom Cruise y yo tenemos una dinámica muy especial: cada vez que él aparece en la pantalla, yo ¡aplaudo!

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Por favor no se rían. Bueno, sí. Es algo que no puedo evitar siempre que lo veo en Misión Imposible porque, no sé, me emociono. A lo mejor porque soy una mujer ridícula, o porque sus cintas de acción son las mejores (¡Dios, cuánto presupuesto!), o porque me encanta Tom Cruise, o porque nadie corre como él o porque simple y sencillamente no lo puedo evitar. Es como un resorte automático, ¡pum!, se activa dentro de mí y sucede: Tom sale, yo lanzo un gritito y aplaudo y mi hijo se muere de pena.

Se los cuento porque acabo de ir al cine y volvió a pasar. Estaba sentada ahí, tan tranquila en el cine con mi hijo y su novia, cuando de repente empezó la música de “Misión Imposible: repercusión”, ya saben “tan tan, tan tan tan tan, tan tan tan, tu ru rú, turu tú…” y yo “¡uhhhhh!” aplaudiendo. Es la sexta vez que me pasa y creo que ya se ha convertido en una bonita tradición. Es nuestro ritual.

Supongo que la euforia tiene que ver con que Tom Cruise es lo máximo y también porque lo conozco y eso hace que me lleguen un poco más -que al resto- sus películas. Nos conocimos en el Auditorio Nacional cuando vino a promocionar “MI3” (o sea, Misión Imposible 3). Estaba ahí parada con todo el mundo, en la alfombra roja, cuando pasó y me dijo “Hola” y yo, le contesté: “¡Hi, Tom!” (como verán, nos íbamos entendiendo poco a poco). Hubiera querido platicar más, pero fue imposible, (como la misión). Pero no importa, soy de esas personas que tardan 5 segundos en descifrar a las personas y ¿saben qué? Es un tipazo (no me importa que pertenezca a la ‘Scientology’ o que Katie Holmes haya quedado traumada después de casarse con él).

Tom repartió autógrafos, se tomó mil fotos, saludo de mano a casi todos los asistentes y no paró de sonreír en todas direcciones.

“Claro -dijo mi amigo Fernando- si yo fuera la estrella mejor pagada de la historia del cine también me reiría solo”.

Tiene razón, pero solo en eso. Porque Fer, tiene otras teorías.

“Pues yo sigo diciendo que es gay” me soltó…

¿Pero, en qué lo notas? Pregunté.

“En todo, en la mirada, la actitud…digamos que ¡se le nota el precio!”

Lo que sí, es que tiene cara de excéntrico. Y si no se comió la placenta de su hija Suri cuando nació (él lo ha negado, pero no le creo), al menos ¡se la untó! porque tiene una cara impresionante y según los expertos, la placenta tiene propiedades asombrosas. Dicen que te pones la membrana en la piel ¡y listo! Rejuveneces. Pues yo, lo voy a hacer un día de estos. Solo estoy esperando tener un nieto para que me regalen la placenta fresca (jajaja).

Por supuesto, la película está increíble -aunque no entendí todo y es larguísima-. pero si te mata de estrés. ¡Qué nervios! Sobre todo, conociéndolo tan profundamente. Ay bueno, a veces exagero un poco.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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