El Factor Figueroa: Santa influenza

¿Por qué nadie nos aviso que el Papa se enfermó en México?

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¿Les tocó algún enfermo de influenza cercano? Qué susto, los primeros días parecían zombies.

Estaba leyendo que el secretario de Salud, José Narro dijo que hay 4 mil 121 casos de Influenza. Pues ¡o yo conozco a todos o hicieron mal las cuentas! Volteabas para acá y había dos, volteabas para allá y tres más.

En mi casa estábamos como la película donde Gwyneth Paltrow se contagió de un virus mortal. ¿La vieron? Yo tenía esa cara de loca y con toallitas alcoholizadas limpiaba todo el día las perillas de las puertas, las puertas, los baños, la cocina y todo lo que volteaba a ver mi hijo –que pescó Influenza A-, ya no digas lo que tocaba ¡lo que volteaba a ver! Le pasábamos la charolita de la comida, todo en vajilla desechable, por una rendija. Alex decía que lo tratábamos peor que a preso con lepra (jajajaja pobre hijo mío). Sí, me entró la psicosis porque no quería caer y el doctor dijo que los 3 primeros días era muy alto el riesgo de contagio.

Por eso casi me da algo –fuerte- cuando me enteré que ¡el Papa Francisco se enfermó de Influenza en México y nadie nos informó! Oigan, esas cosas se avisan. Para alejarte, para rezar por él, llevarle un caldito o lo que quieras. Pero avisen.

Mi fuente es de primer nivel (y guapísimo) y cuando supe, pensé “mi pecho no es bodega, hay que compartirlo con los lectores. Por lo menos para agregarlo a la lista de ‘Las 10 cosas que solo nos ocurren a los mexicanos’.

Tal vez los periodistas de noticias no se enteraron o se quedaron callados. Pero entre Morelia y Ciudad Juárez, se empezó a sentir fatal y tuvo fiebre. Así que llamaron al mejor otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello del Hospital inglés para que fuera a visitar al santo padre a la Nunciatura.

Pues allá fue el santo doctor para confirmar que el santo padre tenía una santa Influenza. El Papa Francisco le regaló al doctor en agradecimiento una medallita y supongo que alguien por ahí pagó sus honorarios porque es carísimo y no da paso sin huarache. Pero el tema es, el Papa no canceló su agenda en México y siguió como si nada.

Los comentaristas de tele decían “se ve cansado, claro, es que ha recorrido cientos de kilómetros y ha tenido mil actividades”, lo que no sabíamos es que traía el santo virus mutante encima. Lo bueno es que los guardaespaldas del Vaticano tenían a sus disposición hasta helicópteros, porque solo había Tamiflú en una farmacia de Neza y está medio lejos.

La noticia me provocó sentimientos encontrados porque no quiero ser una ‘aguafiestas de la alegría católica’, pero me preocupó el contagiadero con los más vulnerables –niños y viejitos- que fueron los que más cerca estuvieron de Don Francisco (el del Vaticano, no el de Sábado Gigante).

También me preocupó al revés. O sea, que nosotros los mexicanos le hiciéramos daño. Primero por la edad, luego porque es un tipazo y también por ser quien es. Imagínate si le pasa algo muy malo aquí y nos caen encima las 7 plagas. ¡¿Más?!
No podemos asegurar si el Papa pudo haber contagiado al fiel regañado, al que le gritó “¡no seas egoísta!” o el aventón del fiel iba cargado de bichos tipo A, por ejemplo. El eterno dilema de qué fue primero si el huevo o la gallina.

Porque en esos días el que no tenía tos, estornudaba. Así que es complicado definirlo. Pero también se sospecha de un diputado infectado que fue a visitar al Papa y ahí, estuvo la conexión. Es lo malo que tienen algunos diputados: andan por la vida transmitiendo cosas no siempre buenas

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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