El Factor Figueroa: Resurrección

Han pensado si un día se escapan… ¿a dónde se irían?

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En estos días de resurrección, no sé ustedes pero yo estoy encantada con la historia del novio de Olivia Newton-John que murió hace 11 años y apareció vivo en México.

Para quienes no conocen el tema, no crean que en nuestro país -tan lleno de vida siempre- encontró la cura para una enfermedad terminal o que perdió la memoria en un accidente y aquí lo salvamos. No.

El hombre, un camarógrafo coreano –que siempre pensé que era hawaiano- le dijo a la cantante australiana que iba a navegar con unos amigos por la costa californiana y nunca volvió. Olivia sufrió mucho porque pensó que se lo había tragado el mar (como a nuestra niña de la mochila azul) y tres años después lo dieron por muerto.

Me acuerdo perfecto cuando desapareció Pat Kim, en verano del 2005. Primero, porque cuando escuché en radio la noticia pensé “pobre Olivia, de ‘Grease’ a desgracia…” y luego porque siempre pongo atención a las cosas que le suceden a personas de ojos rasgados. Por algún recuerdo infantil, son mis noticias favoritas.

Cada vez que escuchaba a la Newton-John cantar “Sam” sentía que se la dedicaba al novio muerto y/o desaparecido y me moría de tristeza por la pobre mega estrella de la música venida a menos después de tantos éxitos y que nunca le atinaba en el amor. No se rían, ya saben que soy una periodista vivencial. Es más, busquen “Sam” en Youtube para musicalizar ésta columna y así sufrimos de la mano (luego pueden seguirse con “Make a move on me”, que yo bailaba de joven y es fantástica).

A lo que iba es que, según las noticias, Pat no ‘murió’ sino se escapó porque debía mucho dinero y quería romper la relación de 9 años con Olivia.

Yo lo único que alego siempre es: las cosas se hablan. ¿No es más fácil?
Odio a las personas que se van y no explican, porque nunca entiendo las indirectas. Tuve un novio que un buen día desapareció. Bueno, digamos que ya no me hizo caso ‘a mí’ –concretamente- porque con todo el mundo seguía felíz y visible. Le tuve que llamar 72 veces a la secretaria para saber que nuestra relación había terminado (oye ¡no me hagas perder el tiempo! ¿qué te cuesta mandar un e-mail o algo?).

Nadie debería ser abandonado de fea manera. Y menos una mujer que siempre le cantó al amor. No yo, Olivia.

Estas vacaciones los diarios internacionales retomaron la noticia del novio fugitivo y se supo que el ‘resucitado’ ahora vive cerca de Puerto Vallarta en un pueblo llamado Sayulita. Claro, en dónde más iba a estar: en México.

Si lo vemos por el lado amable, o turísticamente hablando, ésta noticia nos deja muy bien parados a nivel mundial como un pueblo amigable con el visitante/fugitivo/refugiado. Y si ustedes, queridos lectores, estaban pensando en escapar de alguien o algo, sepan que en ningún lugar estarán tan bien escondidos como aquí.

¿Conocen Sayulita? Yo fui hace dos semanas y sí, es el refugio perfecto. Pensarán que soy psíquica o presentí lo de Pat, pero la única fotografía que tomé fue de un letrero que dice “Nos gusta mucho estar aquí”.

sayulita

Es una comunidad repleta de surfers y extranjeros, que ahora me pregunto cuántos estarán huyendo de alguna deuda o Newton-John. Es un lugar chiquito muy colorido con cafés, restaurantes, hippies, tiendas de ropa, galerías, artesanías, muchas cervezas, mini hoteles, tacos de 12 pesos, pan delicioso y barato, y cielo estrellado. Un paraíso. Sobre todo si eres un náufrago o ya no quieres a tu pareja.

Han pensado si un día se escapan ¿a dónde se irían?
Mejor me quedo aquí.

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mm
Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

2 COMENTARIOS

  1. Y cómo se llega a Sayulita??? Una nunca sabe cuando se pueda necesitar, para escapar del o con en el novio. Jajajajajajaja!!!

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