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El Factor Figueroa: Ofertas

Parece que a todos nos va bien y todos tenemos dinero para gastar y repartir.

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Oigan, pues ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!

Yo tenía la bonita intención de cerrar el 2016 con calma, entregar todavía algún proyecto y organizar festejos de buena voluntad, pero nadie quiere. Todo el mundo corre, se acelera y contesta “ya se acabó el año”.

¿Cómo? Pero si apenas es ¡23 de noviembre! No sé a ustedes, pero a mí lo de ‘adelantar vísperas’ me llena de estrés. Claro, si ustedes forman parte de esos seres humanos privilegiados que cierran el changarro el 12 de diciembre y lo abren el 7 de enero, qué alegría. Pero si no, si son como yo –bonita, pero estándar y clase media- por favor debemos conservar la calma y seguir trabajando hasta que suenen las campanadas. Bueno, ponle hasta el 22 de diciembre.

Lo anterior quiere decir que nos queda 1 mes o 4 semanas o 30 días o un montón de horas y minutos para hacer cosas.

Aunque debo confesar que el fin de semana estuve a punto de contagiarme, mandar todo a la mierda y gritar ¡ya se acabó el año!, porque entré a un centro comercial –gran error- y había árboles de Navidad por todas partes, luces, regalos, gente comprando pantallas planas (uf, estuve a punto de escribir ‘televisiones’), ropa, zapatos, artículos deportivos y duendes platicando con los niños. Me moría de ganas de escuchar esas conversaciones de enano a niño ¿qué se dirían? Unos niños tenían cara de ‘le estoy explicando al pequeño ayudante de Santa Claus cuál es el juguete que quiero exactamente, para que no se confunda y se lo lleve a otro niño y a mí me traigan otro’ y algunos niños, sinceramente, tenían cara de “¡auxilio, el duende me ésta haciendo proposiciones sexuales ¡quiere tener enanitos conmigo!”.

Personalmente, no compré nada para mí, solo cosas para mi hijo: así somos las madres. Tenemos un gen que nos impide disfrutar de la vida plenamente y nos obliga poner cara de sacrificio, todo en pro de nuestras criaturas. Dicho gen se llama “el gen Libertad Lamarque” y yo, últimamente, lo traigo a flor de piel.

Cuando al fin se me pasó el drama y pensé “me vale, voy a comprar otros tenis porque los míos ya están horribles”, pasé por una tienda de dulces y arrasé con todo lo que había, ya no llegué a la tienda de deportes. Me senté a comer papas con chiles, pistaches, cacahuates japoneses, nueces de la india y cigarros de chocolate, mientras veía a esos pobres padres acompañados de sus hijos, aventarse en las rebajas.

Ah, es que era el Buen Fin, esos días que las tiendas y los servicios se ponen en oferta para que todos se gasten los aguinaldos en pleno noviembre porque ya se acabó el año. ¿No es una maravilla? Y las personas ponen cara de dicha y compran con desesperación como si se fuera a acabar el mundo. Por cierto, yo siempre he pensado “si se acaba el mundo ¿para qué quieren las cosas?”

Según mi hijo, hizo un gran negocio porque adquirió tres pares de tenis por el precio de casi dos. Yo tengo mucha lógica para algunas cosas, para las ofertas no.

Al salir de infierno, con cara de tienda departamental, nos esperaba un largo trayecto a casa debido a un tráfico del diablo porque todos los demás ya se iban de ‘puente’ rumbo a Cuernavaca y/o Acapulco.

¿Ya ven? La vida nos sonríe a los mexicanos. Qué Trump, ni qué crisis, ni qué frío ni qué nada. Parece que a todos nos va bien y todos tenemos dinero para gastar y repartir.

Va a ser que nuestro presidente tiene razón y todo está bien. ¡No pasa nada!

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6 COMENTARIOS

  1. Como siempre tu columna genial.
    Sería buena idea que hicieras un artículo referente al síndrome Libertad Lamarque.
    Muy nuestro, muy mexicano.
    Un abrazo mana!!!

  2. Muero de risa con el Gen Libertad Lamarque porque no hay verdad mas grande que esa jajajajajaja!!!
    Te ame, en mi próxima visita a un centro comercial me atascare de dulces, lo prometo!!

  3. Jajajajajaja!!! Me encantó tu artículo. No se porque la mayoría tiene prisa todo el tiempo, de crecer, de que llegue Navidad, Año Nuevo, cumpleaños… y después se quejan de que el tiempo pasa muy rápido, no puede ser de otra forma cuando nos adelantamos a todo.
    Besos.

  4. Como me he reído, todo lo que dices es cierto, ( eso del ” síndrome de Libertad Lamarque está buenísimo ???????? )
    Yo si cumplí mi promesa de no ir al buen fin. Saludos ☺️

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