El factor Figueroa: Mafia italiana

A veces es peligroso ser una periodista sincera y vivencial

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Mientras disfrutan ésta columna, yo redacto una petición a Alejandro G. Iñárritu.
No crean que le solicito una entrevista, no soy tan básica. Lo que le estoy pidiendo al ganador del Oscar es que me lleve de vacaciones con él ¡a donde sea! Me da igual que sea las islas Fiji o su casa en Los Angeles, California.
Y aclaro que mi solicitud no tiene un trasfondo romántico ni sexual, sino humanitario.
Es que acabo de leer que Iñárritu tomará un año de descanso para recuperarse del desgaste físico y psicológico que le provocó The Revenant… ¡pues a mí también! Necesito un año sabático para superar las heridas que sufrí –por dentro y por fuera- mientras veía la Entrega 88 del Oscar.
No sé ustedes, pero llevaba 2 meses con el pendiente. Desde el 14 de enero –día que anunciaron a los posibles ganadores- traía encima un estrés irracional por ‘nuestros nominados’, incluído DiCaprio, que yo sentía que si ese pobre hombre no ganaba la estatuilla se iba a hundir. Entonces, ahí me tienen esperando y rezándole a todos los dioses –en misa y en mi casa- que por favor le dieran el premio a Leo, al Chivo, a Martin Hernández y sobre todo, al ‘Negro’ para que fuera felíz convertido en un Director de cine histórico y yo pudiera seguir con mi vida.
¿Les pasó lo mismo? A veces, ser una periodista vivencial es muy complicado.
Este año, ver la transmisión de los premios fue como un viacrucis. Primero porque mi hijo tenía Influenza tipo ‘A’ y fue súper difícil conseguir el famoso ‘Tamiflú’. Ya con la dosis adentro, nos tenían que haber visto incomunicados con tapabocas, enseres desechables y yo como una loca con el desinfectante por bandera, limpiando cada mano, cada objeto y cada superficie para evitar el contagio masivo.
“Oh, no ¡tocaste el control remoto!”, pff, pff, pff.
Y en medio de ésta asepsia paranoica casi hospitalaria, no pude evitar que un virus llamado Lady Gaga se colara a mi vida.
Por tener contacto con el mundo exterior, subí un tuit que decía “Qué musical tan cursi, me ca…Lady Gaga. Ay sí, todos muy conmovidos jajajaja” y eso desató una guerra con varios países involucrados. O sea, como Dios manda.
Ser sincero, puede ser peligroso en los tiempos del internet. ¡Atraje más plagas que un bonsái! y empezaron a entrar en mis redes todos los insultos, amenazas y maldiciones suficientes como para matar a dos pueblos enteros. En términos cinematográficos actuales, me arrastraron peor que el oso del Renacido. Fue una madriza moderna, virtual.
Es que cuando el artista le dice al público “I love you”, hay algunos fans que se lo toman muy a pecho y se la creen. Pues un grupo de seguidores de la señora Germanotta, o sea Lady Gaga, se lanzaron a la defensa de su amada muy indignados por el comentario.
Me acusaron de no tener sensibilidad, de apoyar la violación, de ser hija de una perra y/o no tener madre, de tener sobrepeso, fealdad extrema, falta de ética y profesionalismo, parecido con un cerdo, de envidiar la fortuna de la señorita Gaga –situada en el 9º lugar de las cantantes más ricas- y de ser una ‘pseudoperiodista’ sirvienta laboral de la tele basura.
Lo siento por mi madre que, sin saber quién es Lady Gaga –ella es más de Marco Antonio Muñiz y Fernando de la Mora- se llevó la peor parte. Le dijeron de todo (jajaja, perdón mamá ellos te involucraron). Bueno, y aquí debo confesar que a uno que me mentó la madre le contesté “¡la tuya en vinagre!” que es una grosería retro pero me parece preciosa.
Entonces no saben qué estrés. Entre tantos premios a “Mad Max” que hacían sudar a nuestros nominados, mi hijo con la tos que podía usar de arma en una guerra bacteriológica y los ‘gagas enardecidos’, no pude ver la ceremonia en paz.
Me pregunto si ¿hay algún psicólogo entre los lectores? que pueda ayudarnos a descifrar el fenómeno ‘fanático asesino’. Me preocupan esos jóvenes: son como la mafia italiana ¡pero mal organizados!
Cuando por fin vi a Leonardo sostener la ansiada estatuilla y decir que todos nos vamos a morir por el cambio climático, me relajé y me quedé dormida. Arrullada por el bonito deseo de “¡ojalá que te violen!” “¡muérete, junto a toda tu asquerosa familia y no dejes descendencia!” “no te duermas muerta de hambre, tienes que ir a trapear los baños de “the queen” Lady Gaga” y así.
Ahora, mientras Lubezki sonríe y Leo celebra, yo estoy a traguitos de Rivotril.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

9 COMENTARIOS

  1. Jajajaja no puedo dejar de reír. .. jajajajaja!!!
    ‘La tuya en vinagre’ jajajaja… nunca lo había escuchado! Jajajaja!
    ‘Ches Fans locos!

  2. Excelentes artículos Martha! Muy simpática y divertida siempre! Buen acierto el haberte contratado para escribir en Moi!

  3. Eres genial, te he seguido desde que hacían un programa de radio tú y Raúl, era súper divertido, y ahora que te encontré en moi no me pierdo tus artículos. Felicidades

  4. Eres genial, yo te sigo desde que tenias tu programa de radio con Raúl Magaña, era súper divertido. Saludos✌️

  5. Me encanta leerte! Me vale parecer loquita riendo con mi cel mientras alguien llega, afortunadamente vivimos en México donde todos llegan tarde y yo puedo leerte más! Yo soy moinatica jajaja aunque el autocorrector me diga neumática! Si por esto,porque me divierten y enseñan mucho! Gracias y saludos lindos a tu Mami!

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