El Factor Figueroa: Los conciertos de Luis Miguel

Enfrente de mi ventana han puesto un anuncio enorme de los próximos conciertos de Luis Miguel en el Auditorio Nacional

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Aunque más que anuncio parece ‘amenaza’ porque ponen algunas fechas pero están tachadas con letreritos de ‘Agotado’. Total que nos avisan que esos días Micky cantará pero que ya no hay boletos.

Alex, mi hijo, me preguntó hace algunos años si no me cansaba de ver el mismo concierto. Creo que el pobre chamaco se dio cuenta de que esa temporada asistí a seis y pensó “pobre de mi mamá, tal vez tiene carencias o depresión…¡o las dos!”. Lo que él no sabía es que estaba preparando el libro que escribí sobre Luis Miguel y tenía que verlo un montón porque, el Auditorio es como su oficina y solo ahí te atiende.

La cosa es que, después de triunfar en Las Vegas -bueno, en los conciertos porque creo que en el Casino no le fue tan bien- regresa a su escenario favorito y estoy lista para verlo, aunque no haya boletos. Estoy segura que alguien se apiadará de esta columnista y su larga lista de amigos que quieren ver a Luis Miguel, después de ver la serie y conocer todo lo que sufrió de niño.

Por favor no se rían, pero conozco a muchos que no lo soportaban y ahora mueren por verlo, gracias a Netflix. Y aquí aprovecho para comentar que los productores de La Casa de las Flores juran que superaron el éxito de la serie de Luis Miguel y son los nuevos reyes de la plataforma. Pero el ‘boca a boca’ dice que no, que las andanzas de Micky y Luisito Rey siguen a la cabeza.

Pero volviendo a la nueva temporada de conciertos, estoy planeando -seriamente- ir a dos. No sé, es que uno es poquito y con dos comparas cuál estuvo mejor, qué falló o te diviertes el doble. Además, ya lo saben, soy bastante ociosa.

Uno de mis mejores amigos que también vió el gran letrero de ‘localidades agotadas’ tuvo una idea que puede ser buena. Propone que mejor vayamos, entremos al lobby -a como dé lugar- y nos instalemos en el bar a escuchar desde ahí el concierto. Yo digo que tiene un punto.

Es que la última vez que fuimos al Auditorio compró un whisky carísimo y las autoridades correspondientes no le permitieron pasar a la sala con el preciado líquido. Afortunadamente, mi amigo es listísimo y burló la seguridad con una ‘pachita’ increíble (ponle una botella casi invisible). Lo malo es que justo cuando bailábamos felices “suaaave, como me mata tu mirada, suaaave, es el perfume de tu pieeel…” llegó hasta nosotros un elemento de seguridad y nos dijo que “las cámaras del Auditorio detectaron que estábamos ingiriendo alguna bebida alcohólica y teníamos que entregarla, porque estaba prohibido”.

Me imaginé perfecto el cuarto de seguridad, donde están todas las pantallas, y el vigilante gritando “¡atrápenlos, atrápenlos!”. Así fue como entregamos la evidencia y la dignidad (jajaja). Todo sea por ver en acción al mejor cantante latino del mundo.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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