El Factor Figueroa: La realidad

¿Cuántos minutos gastamos en tratar de que nos vean mejor de lo que somos?

Compartir

¡Lo logré! Llegué a otra primavera más y cumplí 51. Así que ahora tendré que ponerme nuevos objetivos, sobre todo, claros y realistas. Así de básica ando.

Lo que ahora voy a intentar es conservar mis actuales empleos, entrar en los mismos pantalones –ponle que a veces me aprieten más y a veces, menos- tratar de no romperme ningún hueso (por la osteoporosis que seguro ya toca a mi puerta), evitar evacuaciones indeseadas e inoportunas (lo cual significa exactamente eso, jajaja), y lo más importante: mantenerme sexualmente activa.

Es que dicen los científicos que después de una edad, el sexo ayuda con el sistema inmunológico, la presión arterial, reduce el riesgo de un ataque cardiaco y me proteje contra el estrés, el dolor y el cáncer. Dios, cuántos beneficios en una actividad tan alegre.

Por cierto, quiero aprovechar la columna para agradecer todos los mensajes, felicitaciones y cariños, aunque debo confesar que el segundo regalo que más disfruto cada año es el “Combo cumpleaños” que me da una cadena de cines. ¡Qué ilusión! Aunque es mediano, la felicidad que me provoca es muy grande: refresco mediano, palomitas clásicas medianas y un chocolate gratis. Me gusta tanto recibir este obsequio que estoy pensando ir al cine y comerlo sentada en las escaleras, aunque no tenga ninguna película que ver.

Y también, como cada año, haré la lista de cosas que no me importan en lo más mínimo –digamos que me valen madre- aunque para los demás sea algo básico y de suma importancia.

Por ejemplo, Murió Roger Moore, subió la cifra de muertos en el estadio de Manchester, el aire contaminado nos está asfixiando, Kim-Jong nos quiere matar a todos y ya vienen las elecciones del Estado de México. Pero parece que el verdadero temor es salir mal en las fotografías o que te critiquen en las redes sociales.

Me encantaría gritarles “si te mueres ahorita te vas a ver más fea, así que ¡deja de preocuparte por tonterías!”.

Perdón, pero no entiendo esa obsesión por salir guapa o guapo en las fotos, mientras todo alrededor se hunde (y aunque no se estuviera hundiendo ¿eh?).

Yo, cada vez salgo peor. Que si la arruga, que si la bolsa abajo de los ojos, que si el diente chuequillo, que si despeinada, que si con ojos de oriental, que si salí cachetona. Y claro, quienes ven mis fotos en las redes critican todo lo anterior, más lo que se les ocurre. Pero ¿saben qué? No me importa ni medio pepino. No pienso pasarme la mitad del tiempo buscando la foto perfecta porque ¡no soy perfecta! Así estoy y ya.

Complejos más comunes de las mujeres

Tengo amigas que toman siete veces la foto porque “se nos ve raro el ojo, la luz está horrible, salimos gordas, mejor tómala de arriba, mejor tómala de abajo, ¿qué la tome alguien más o selfie?” Más el tiempo de editarla, ponerle, quitarle, cortarle, taparle.

Ahora  que se ha puesto de moda criticar las fotos de Luis Miguel con los fans, yo reflexiono –profundamente- y digo los coreanos con la bomba en la mano y nosotros clavados alegando que si se ve gordo, que si viejo, que si las cejas, que si el botox, que si el traje, que si el pelo. Primero, agradezcan que ahora sí se toma fotos con el mundo entero y segundo, todos nos vemos espantosos en las fotos al natural. Salvo honrosas excepciones, nadie aguanta ni un ‘close-up’, ni sin maquillaje, ni sin filtro.

El Factor Figueroa: Siempre Luis Miguel

Ya, la neta ¿Cuántos minutos gastamos en tratar de que nos vean mejor de lo que somos en realidad? Por dentro y por fuera.

No somos los de la foto perfecta, somos los recién despertados o los que salen como perros mojados de la regadera. Y ahí sí, le gano a varios porque tengo un despertar mediano, pero un salir de la regadera espectacular.

Por eso propongo, desde el poder que me otorga haber rebasado el medio siglo de vida: menos fotos posonas, más sexo y menos tiempo perdido. He dicho.

¿Te gustó esta nota? Califícala

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (67 votes, average: 4.76 out of 5)
Loading...

Sé el primero en comentar este artículo

Dejar una respuesta