El Factor Figueroa: El Potrillo

¿Por qué Alejandro Fernández no envejece y yo sí?

Compartir

Odio a los envidiosos. Qué quieren qué les diga: soy una mujer que vive feliz con su éxito mediano.

Bueno, a la única persona que envidio es a Alejandro Fernández. Aunque no sea por las razones correctas.

No me importa que cante increíble, sea fantástico, llene conciertos y sea millonario. A mí todo eso se me resbala. Lo que quisiera robarle es la capacidad que tiene para relacionarse con los millennials y toda clase de gente joven. Uff ¿Lo han visto? Aparte de tener una novia mini chiquita, se divierte del tingo al tango con sus hijos veinteañeros y toda su bolita de amigos que –sumados- no tienen más 57 años. Que joya.

Todo el día riendo, viajando, oyendo reggaetón, fumando, esquiando, hablando de Instagram y Facebook, de sus escapadas a Las Vegas. Vamos, lo que es una vida plena, una vida 2016. Una vida a lo Justin Bieber.

Alguien decía que los 50 son los nuevos 40. Yo digo que los 50 ¡son los nuevos 100! Últimamente, los veinteañeros me ven con cara de “Hola dinosauria”. Claro, si supieran lo que yo pienso de ellos saldrían corriendo: ¡qué ganas de matarlos! Los odio y odio que las empresas y negocios estén tan enfocados a hacerlos felices. Ya saben, los que dominan la tecnología, que prefieren internet sobre la tv convencional, son adictos a las redes sociales y son criticones y exigentes con nosotros, o sea, la generación de arriba.

Ya sé que estoy loca, pero, en todo eso pensaba mientras veía al “Potrillo” en el palenque de León.

Mientras el público bailaba y coreaba a grito pelado “Canta corazón” o “Unas nalgadas (con penca de nopal)”, yo analizaba su situación. Y llegué a la conclusión de que tal vez sea perfecto que tu hija y tu novia tengan la misma edad, porque así unificas criterios y pláticas. Por ejemplo, en vez de hablar cosas de grandes y luego cosas de chicos, puros temas de menores y listo. Si se te descompone el celular, ellos te lo arreglan porque son tan listos…(o eso creen).

También organizar las comidas debe ser más sencillo ¿no? Con mis amigos es un rollo, porque uno no come carne, el otro es intolerante a la lactosa, el otro no soporta el chile porque le da reflujo, la otra no puede probar el postre porque se le sube el azúcar y así. Con los jóvenes te metes a un ‘drive-thru’ y pides nuggets y papas parejo.

En mi intento por querer ser moderna, como Alejandro Fernández, ayer me arranqué bailando “yo la conocí en un taxi… me lo paró (el taxi), me lo paró (el taxi)…cho cho chofe para el taxi, cho cho cho cho chofe para el taxi…” y quedé muy mal.

¿Habrá algún psicólogo entre los lectores que pueda ayudarme?

Les juro que trato de acoplarme a los tiempos que corren, pero me cuesta. Sé que soy una tonta, porque debe ser precioso depender de los ‘likes’ para ser felíz -y fortalecer la autoestima- y también debe ser divertido usar esa horrible palabra con “v” a diestra y siniestra (tan bonito que ha sido decirle “pene” por tantos años).

No sé si tengo una crisis de la mediana edad o simplemente prefiero hacer cosas del siglo pasado, como cenar con los amigos, platicar sin usar la horrible ‘v word’ y, sobre todo, quedarme agustísimo en casa.

Tengo que actualizarme porque todavía soy de ésas madres antigüas que se enojan si sus hijos se emborrachan y arman fiestas a escondidas. Y se me acaba muy pronto la plática con los chavos que solo hablan de ‘pedas’. Yo veo el Instagram del Potrillo y se ve tan pleno, tan acoplado con las nuevas generaciones, tan papá comprensivo que ¡muero de envidia!

Hoy quiero dedicar ésta columna a mi jefe querido porque le salió su primera cana – a los 36 años– y el mundo se le vino encima, sintió que entró al espiral sin regreso hacia la vejez. Yo cuando me salen me las arranco, en cambio el sabio Potrillo, por ejemplo, trae toda la cabecita blanca y se la engoma con orgullo (tanto que a ratos parece Don Chente). El sabe que juntarse con menores, le bajará automáticamente la edad y hasta le cambiará el color del pelo. Lo que es el efecto óptico.

¿Te gustó esta nota? Califícala

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (2 votes, average: 5.00 out of 5)
Loading...
Compartir
mm
Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

3 COMENTARIOS

  1. Tengo 33 años y me vivo como una madre entre alcahueta y antigua, hablar de sexualidad con mi hijo no me peso en lo absoluto pero que me hable sus juegos de videos de micro o algo así, me hace sentir como que pertenezco a la era de los vikingos. Equilibrio Marthita yo creo que esa es la palabra ni tan ridículo como Alejandro ni tan anticuado como mía amiga que todo gira en torno a los mijitos y las enseñanzas de su madre la viejita con la menos deseas que te toque de compañera de mesa en la boda de Gutierrez

  2. Excelente…. Jajajajaja… Te amo ???????????????????????????? sigue divirtiendonos con tus anécdotas… ????????????????

Dejar una respuesta