¿Cómo crecer en comunidad?

Los equipos desintegrados se bloquean, no comparten información, no avanzan, se dividen en grupos pequeños, se cierran a compartir los aprendizajes y olvidan fácilmente la meta en común

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  1. Un equipo de espartanos

 

Recuerdo una asignación como gerente de un proyecto grande y ambicioso con un cliente complejo.  Estaba nerviosa y preocupada ya que además tendría que liderar un equipo numeroso. Mi principal preocupación fue: ¿cómo puedo generar un equipo fuerte, competitivo, leal, colaborativo, que sepa trabajar en crisis y con tolerancia a la frustración?

 

Por experiencias anteriores sabía que los equipos desintegrados se bloquean, no comparten información, no avanzan, se dividen en grupos pequeños, se cierran a compartir los aprendizajes y olvidan fácilmente la meta en común.

 

Vino a mi mente la película Los 300, en donde un grupo de espartanos pelea una batalla contra un ejército mucho más numeroso usando como principal estrategia agruparse y formar un gran escudo entre todos. Con esta idea en la cabeza decidí:

 

  • Armar reuniones de seguimiento semanales.
  • Mantenerme abierta a escuchar las inquietudes y dudas de mi equipo
  • Estar disponible y fácil de localizar
  • Traté de ser honesta, de aceptar cuando desconocía algún tema
  • Promover la idea de cuidarnos como equipo y formar un frente en común

 

Al final, logramos conformar un equipo muy comprometido dispuesto a dar esfuerzo extra si se requería.  Años después de esta experiencia agregaría algunas cosas que hoy considero importantes:

 

  • Buscaría más diversión y risa
  • Insistiría en celebrar los logros
  • Ante las dificultades, abriría espacios de 10 a 15 minutos, para revisar como nos sentimos.  Siempre es bueno ver que no somos los únicos con problemas
  • Incluiría más al equipo para definir prioridades, sobre todo cuando surgen problemas.

 

  1. Soledad negada

 

Uno de de nuestros maestros nos dice frecuentemente: “en estos tiempos vivimos una soledad negada”. La tecnología y la cultura de la inmediatez nos han llevado al aislamiento progresivo. Hoy podemos comunicarnos de muchísimas formas y nuestros mensajes llegan prácticamente de inmediato. Ni siquiera tenemos que verificar con nuestro interlocutor si le llegó en mensaje, pues existen las famosas palomitas azules que nos lo confirman. Sin duda alguna, la tecnología ha facilitado muchas cosas y al mismo tiempo nos evita tener contacto y acercamiento con la gente. Cada vez más empresas le apuestan a hacer “homeoffice” y ciertamente esto trae algunas ventajas. ¿Pero qué sucede si interactuamos solo a través de la tecnología?

 

La respuesta es que nos vamos aislando y vamos perdiendo el contacto humano que involucre nuestros sentidos: tocar, mirar, escuchar, sentir la presencia de los otros.

 

Por otro lado, hay una fuerte tendencia a trabajar de forma individual nuestro crecimiento y desarrollo, entonces tomamos cursos, vamos a sesiones de coaching, leemos y nos preparamos. Todo esto está muy bien y no proponemos que dejes de hacerlo, lo que sugerimos es que lo completes.

 

 

  1. Los humanos somos solitarios… y también somos gregarios

 

Somos, en todo momento, individuos y miembros de grupos y casi a diario nos enfrentamos con decisiones que ponen estas dos realidades en oposición, de manera que vivimos una   paradoja: estar solo o estar acompañado. En el ámbito laboral ocurre todo el tiempo. ¿Cubro primero mis necesidades personales o las del equipo al que pertenezco? ¿Hago algo por mí aunque a otros no les guste? ¿O pongo primero a los demás sabiendo que no me gustará o incluso tendré que sufrir? Encontrar un balance entre priorizar nuestras necesidades y las de los otros se puede volver una tarea compleja.

 

En nuestros lugares de trabajo pasamos muchas horas a la semana y esto va creando una comunidad, una comunidad que te brinda respaldo, apoyo, sentirte útil, trascender con acciones, dejar huella, ser un apoyo para el otro al mismo tiempo que  tener apoyo. Sentir que perteneces a algo más grande da un sentido de trascendencia.  Estar en comunidad nos permite enfrentar desafíos más grandes que los que podemos enfrentar solos.

 

Si todavía dudas de la importancia de los otros en tu vida laboral, dime algo: ¿Cuántas veces has ido a la boda de un compañero, a un cumpleaños, vacación, juevebes, aniversarios, baby-showers? En el pasado sismo del 19S, muchos compañeros de trabajo se apoyaron, se dieron la mano para salir de un edificio, acercarse a sus casas, prestaron sus celulares para que otros se comunicaran con sus familias, o en casos más extremos, se quedaron ayudando a remover escombros porque sabían que sus compañeros de trabajo estaban dentro de edificios colapsados. Así de grande puede ser una comunidad laboral.

 

  1. De “una mejor versión de mí mismo” a “una mejor versión de nosotros”

 

¿Alguna vez sentiste que trabajabas para el objetivo de otro?

¿Cómo se sientes cuando el otro sólo mira su propio beneficio?

¿Has sentido que tus ideas han sido usadas sin darte reconocimiento?

¿Has postergado tus propias prioridades por la urgencia de otros miembros del equipo?

¿Ha habido celebraciones que nunca se hicieron?

¿Tú has hecho alguna de estas acciones con tus compañeros?

 

Si has vivido alguna situación similar, seguramente has tenido ganas de aislarte, alejarte, buscar otra chamba, o mínimo salir a tomar aire para no explotar.

 

Con equipos así, dan ganas de trabajar solos, pero te tengo una noticia: desarrollamos nuestro potencial con los otros, para los otros y en compañía de los otros

 

A veces nuestros clientes nos llaman para darle sesiones de coaching ejecutivo a alguno de sus gerentes. Cuando nos entrevistamos con el cliente muy frecuentemente descubrimos que el problema no es solo del candidato al proceso de coaching, más bien suele ser un tema de interrelación con el resto de la gente.  Y para trabajar la interrelación es necesario hacerlo en grupo, pues a la larga, esto mejorará el rendimiento de los equipos y unirá esfuerzos para obtener una mejor versión del equipo y no solo de una persona.

 

Trabajar en equipo y de manera colaborativa, lograr que los participantes piensen y actúen colectivamente, que encuentren formas de alinear sus propios intereses a favor de un propósito común y acepten un grado de responsabilidad crea comunidad.

 

En este artículo queremos invitarte a tomar un riesgo… ¿estás listo?

 

Despega la vista de tu computadora, voltea a ver a alguno de tus compañeros oficina y mientras lo observas contesta estas preguntas:

 

 

  • ¿Qué tienes en común con esta persona?
  • ¿En qué te pareces?
  • ¿Qué puedes aprender de él o ella?
  • ¿Qué le puedes enseñar?
  • ¿Qué objetivos comparten?
  • ¿Podrías apoyarle en alcanzar su potencial?
  • ¿Le has pedido ayuda? ¿Te la ha dado?

 

Ahora viene el reto mayor: acércate a esta persona y exprésale todo lo que te ha ayudado, que le has aprendido y como te gustaría apoyarlo para que muestre todo su potencial.

 

Toma una respiración profunda y revisa… ¿cómo se siente crear comunidad?

 

En Humanismo en Acción, Vivencias que Inspiran promovemos el descubrir y apreciar el valor de las contribuciones que cada individuo aporta a su equipo de trabajo, descubriendo nuevas formas de crecimiento, desarrollo y enriquecimiento a partir del relacionamiento inter personal. Participamos desde: la colaboración, la inspiración, el cuestionamiento y  la aportación positiva.

 

¡El éxito en el negocio lo hacemos todos!

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